JAVIER GIMÉNEZ - MINISTRO DE INDUSTRIA Y COMERCIO
- IGM Investments

- 26 ene
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TEMA 1: INDUSTRIA Y COMERCIO
1. ¿Cuál es su opinión Sr ministro, sobre estos sectores del país y cuál es su plan y estrategia para desarrollarlo aún más en los próximos años?
Primero, hay que entender que debemos mantener las variables macroeconómicas que nos trajeron hasta donde estamos. Paraguay es, en primer lugar, un país muy competitivo a nivel tributario, y eso se va a mantener porque el presidente de la República tiene la visión de que el país debe seguir siendo competitivo en ese aspecto, con un sistema tributario simple y trámites ágiles.
Estamos contentos porque ayer recibimos una noticia importante: el Adam Smith Center de la Universidad de Florida destacó a Paraguay como el país menos burocrático de Iberoamérica. Esa es una prueba concreta de que se está avanzando en la simplificación de trámites. Y detrás de esa estrategia hay un principio clave: el respeto al sector privado. Nosotros creemos firmemente que es el sector privado el que debe crecer y florecer en Paraguay.
Entonces, ¿cuáles son los pilares? Impuestos competitivos, trámites simplificados, y dos aspectos adicionales muy relevantes: la infraestructura logística y la energía.
Paraguay, como país mediterráneo, necesita una infraestructura logística más desarrollada. Nos pasa lo mismo que a Bolivia. Para que la economía crezca, hay que trabajar en la competitividad de la industria, y gran parte de esa competitividad depende de la logística. Por eso, el gobierno ha invertido fuertemente en la hidrovía —que es clave, ya que por ahí se moviliza el 90% de nuestras exportaciones e importaciones—, y continuará haciéndolo.
La otra gran obra en curso es la Ruta Bioceánica, que será un hito importante, ya que atraviesa el corazón del Chaco paraguayo. El Chaco representa el 60% del territorio nacional y es donde visualizamos un crecimiento del PIB a dos dígitos. Es una región con enormes recursos, aún poco explorados. No solo cuenta con materia prima ganadera, que impulsa nuestras exportaciones de carne, sino también con potencial agrícola, agroindustrial y minero, incluyendo gas e importantes minerales que aún no se explotan a gran escala. El desarrollo de infraestructura es el primer paso para liberar ese potencial.
El tercer pilar estratégico es la energía. Paraguay sigue exportando millones de kilovatios por año, pero eso no es motivo de orgullo. Más bien, refleja que no estamos aprovechando esa energía internamente para impulsar la industria. Tenemos una de las mejores matrices energéticas del mundo —99% limpia y renovable—, y el contexto global está pidiendo justamente eso. Pero seguimos exportando gran parte de esa energía.
Ahí surge una paradoja: tenemos la mejor energía, pero no la usamos para fomentar nuestra industria. Por eso, desde el Ministerio de Industria y Comercio, estamos trabajando con otras instituciones para revertir esa situación. Un ejemplo claro de hacia dónde queremos ir son los data centers. En un mundo impulsado por la inteligencia artificial, que requiere gran capacidad energética, Paraguay tiene una oportunidad única. Estamos creando las condiciones para atraer inversiones en ese sector, para que se instalen aquí y aprovechen nuestra energía, en lugar de seguir exportándola a los países vecinos.
El otro segmento al que estamos apostando fuertemente es el de la maquila. En el segundo punto mencionábamos el régimen impositivo competitivo que tiene Paraguay, pero además de eso, contamos con regímenes especiales como la Ley 6090 (la Ley de Maquila), el régimen de importación de materia prima, y las zonas francas. Todos estos esquemas contribuyen a consolidar la visión de Paraguay como un centro de manufactura regional.
Los números están a la vista —como mencionaste—: Paraguay actualmente exporta casi 1,200 millones de dólares en manufacturas bajo el régimen de maquila. Esto es posible gracias a dos grandes ventajas que tenemos: la ubicación geográfica y la cercanía con Brasil, que es la octava economía más grande del mundo, con una demanda inmensa y diversa.
Estamos impulsando un modelo de sustitución de importaciones a nivel regional, buscando ocupar parte del espacio que hoy domina la industria asiática. Brasil importa miles de millones de dólares en productos de Asia, y Paraguay, poco a poco, está comenzando a ocupar parte de ese mercado por nuestra cercanía, costos competitivos y una infraestructura en constante mejora —por ejemplo, la construcción de un segundo puente con Brasil—.
Además, contamos con una mano de obra joven y competitiva. Te doy un ejemplo concreto: la industria textil global está migrando hacia el modelo de fast fashion, donde lo esencial es colocar productos en las vitrinas de manera rápida. Cuando una importación desde Asia tarda 60 días en llegar a Brasil, Paraguay puede hacer lo mismo en solo 48 horas por vía terrestre. Así estamos sustituyendo esas importaciones, generando una cadena de valor interesante.
Paraguay importa la tela desde Brasil, la transforma en prendas con una industria aún intensiva en mano de obra —es decir, no automatizada— y luego reexporta a Brasil. Estamos aprovechando el régimen fiscal competitivo, nuestra energía, la mano de obra joven y la ventaja geográfica.
2.Sr Ministro ¿Cuál es su visión frente a tan importante institución como lo es el Ministerio de Industria y Comercio?
El Ministerio es muy transversal. A diferencia de otros, como Salud, Educación u Obras Públicas, no ejecutamos grandes presupuestos ni obras, pero tenemos un rol clave de articulación y coordinación con otros ministerios para impulsar distintos sectores. Un ejemplo es el programa que mencionabas, Hambre Cero.
Detectamos que el mayor comprador en Paraguay es el propio Estado, y eso puede convertirse en una herramienta potente para dinamizar sectores postergados, como el de las MiPyMEs. Lamentablemente, en Paraguay —al igual que en Bolivia, Argentina y otros países de la región—, la informalidad sigue siendo uno de los principales problemas. Hoy, entre el 50% y el 60% de la economía todavía es informal, y la mayoría de esa informalidad está en manos de las MiPyMEs.
Desde el Ministerio de Industria y Comercio estamos trabajando para sacar a estas MiPyMEs de la informalidad. ¿Cómo? A través de incentivos como el acceso al crédito. Pero para acceder al crédito primero hay que formalizarse. Y para formalizarse, otra vez volvemos al tema de simplificación de trámites.
Creamos una figura legal especial, las Empresas por Acciones Simplificadas (EAS), que permite a una MiPyME constituirse con unos pocos clics, sin necesidad de ir de ministerio en ministerio buscando sellos, firmas y papeles. Hoy, una persona puede abrir su empresa en menos de cuatro días. Antes, si una MiPyME del interior o del conurbano de Asunción quería hacer estos trámites tenía que venir al centro de la capital, y eso muchas veces se traducía en no hacerlos.
Con estas medidas, los resultados han sido muy buenos: en este gobierno se han creado ya más de 10.000 nuevas empresas. Eso significa 10.000 emprendedores que han salido de la informalidad, tienen empresa constituida y ahora pueden apalancarse en dos pilares fundamentales para crecer: el acceso al crédito y el acceso al mercado.
¿Cómo funciona el acceso al crédito? Una MiPyME informal no puede acceder a una tasa competitiva en un banco. En cambio, ya formalizada, puede recibir tasas del 10% o 12% anual. Eso contrasta fuertemente con los préstamos informales, donde se pagan tasas del 2% diario, que equivalen al 60% mensual o hasta 600% anual. La formalización es el primer paso clave para acceder a un financiamiento saludable.
Después viene el acceso al mercado. Programas como Hambre Cero exigen a las empresas adjudicatarias que compren al menos el 10% de sus insumos a MiPyMEs. Pero muchas veces no pueden hacerlo porque no encuentran MiPyMEs formales que les puedan vender. Entonces, cuando lográs formalizar, dar acceso al crédito y abrir acceso al mercado, se cierra el círculo virtuoso.
Ahora, estas empresas adjudicatarias están obligadas a comprar parte de los productos del almuerzo escolar —como verduras, vegetales o jugos— a las MiPyMEs. Eso permite que crezcan, porque lo que hace crecer a una empresa es la facturación, es tener clientes. Y el mayor cliente está justo aquí: el Estado. Lo que falta es construir ese puente.
Finalmente, para completar el ciclo de desarrollo de las MiPyMEs, está la capacitación. Muchas empresas en Latinoamérica no logran sobrevivir más de tres o cuatro años. Son pocas las que logran crecer porque a veces se convierten en víctimas de su propio éxito. Por ejemplo, un microempresario puede empezar vendiendo helado artesanal en su barrio y le va muy bien. Pero cuando el negocio crece y necesita abrir un local, contratar gente, escalar la producción, empieza a enfrentarse a desafíos nuevos.
Y ahí ya no basta con tener un buen producto; se necesita ser empresario. Algunos tienen ese talento innato, pero ser empresario también es una carrera: hay que aprender contabilidad, recursos humanos, liderazgo, marketing. Por eso existe la carrera de administración de empresas. Si le damos a las MiPyMEs las herramientas y capacitación necesarias, van a poder cruzar esa barrera y seguir creciendo.
TEMA 2. RELACIÓN BILATERAL CON ESTADOS UNIDOS
3.¿Cuál es la relevancia que tiene Estados Unidos para-Paraguay para obtener más alianzas estratégicas y así continuar con la inversión hacia el país y si están abiertos a crear nuevas alianzas Estados Unidos -Paraguay?
E: En primer lugar, hay una genuina admiración y cariño por el pueblo norteamericano. Los temas de los que estamos hablando —como el sector privado, la libertad, el respeto a la propiedad privada— son valores profundamente americanos, presentes desde su independencia. Son principios que Estados Unidos ha defendido y enseñado al mundo, y por eso existe un aprecio sincero hacia ese legado.
En cuanto a las inversiones en Paraguay, Estados Unidos es el segundo país que más invierte en nuestro país, después de Brasil. Está muy presente especialmente en el sector agroindustrial, con empresas estadounidenses que han hecho inversiones millonarias en el procesamiento de granos. También tienen una fuerte participación en la hidrovía, transportando muchos de los productos que mencionamos anteriormente. Además, hay empresas americanas que importan productos desde Estados Unidos, lo que genera un comercio vibrante entre ambos países.
Una relación que está creciendo cada vez más es la del comercio digital, que desintermedia la cadena tradicional y permite conexiones directas. Por ejemplo, un productor artesanal de Areguá puede venderle a una señora en Los Ángeles a través del comercio electrónico. Esa persona en Estados Unidos accede a una página, elige una artesanía paraguaya, hace un par de clics, y el producto le llega por correo. Esto genera un dinamismo nuevo, una forma de comercio que complementa al tradicional.
Y no solo hablamos de productos artesanales, sino también de grandes rubros, como la carne. Este es un tema importante y motivo de celebración porque es uno de nuestros principales emblemas de exportación. Haber ingresado al mercado de Estados Unidos y haber sido aprobados por el USDA —el equivalente a su Ministerio de Agricultura— significa mucho más que un valor económico: es un sello de calidad. Cuando el mercado más exigente del mundo te aprueba para alimentar a su población, eso es una especie de pasaporte que te abre puertas en otros mercados.
Ese respaldo nos llena de orgullo. Más allá de las cifras, es el reconocimiento a la calidad del trabajo de nuestros frigoríficos, que son grandes empresas que han hecho un esfuerzo constante y que reciben el apoyo del gobierno. Pero también queremos destacar que esto no es exclusivo de los grandes; también lo que mencionábamos antes sobre los microemprendedores forma parte del panorama.
En resumen, hay un amplio abanico de oportunidades en el comercio con Estados Unidos, que va desde un artesano de Areguá exportando a una compradora en Los Ángeles, hasta los frigoríficos paraguayos exportando carne al mercado más exigente del mundo. Ese espectro es el reflejo del potencial que existe cuando se combinan tradición, calidad, tecnología y apertura.
4.Antes de ir a la última pregunta, nos gustaría conocer más acerca de su trayectoria personal y profesional y ¿cómo ha llegado a ser hoy ministro del Ministerio de Industria y Comercio?
E: Este año cumplo 50 años. Toda mi vida profesional la he desarrollado en el sector privado, y esta es mi primera experiencia en el gobierno. Mi vínculo con el sector público fue, hasta ahora, a través de la participación en gremios: fui presidente de varias asociaciones, algunas relacionadas con la industria y otras con la logística.
Mi nombramiento como ministro de Industria y Comercio responde a la visión del presidente Santiago Peña, quien busca acercar la gestión pública a las necesidades del sector privado. Él suele contar una anécdota: cuando yo estaba en los gremios, constantemente le decía “Presidente, hay que hacer esto, hay que hacer lo otro”. Y un día, ya siendo presidente de la República, me dijo: “¿Te acordás de todo eso que me dijiste que había que hacer? Bueno, venite de este lado y hacelo vos”. Es una forma simple, pero muy gráfica, de ilustrar de dónde vengo y por qué hoy estoy en esta función.
Soy padre de familia, tengo cuatro hijos y llevo 25 años de casado. Estudié en el Colegio Americano, hablo inglés perfectamente, pero más allá del idioma, conozco profundamente la cultura estadounidense. Soy un apasionado de la historia de Estados Unidos y me interesa mucho entender de dónde viene su éxito como país. Creo que gran parte de ese éxito radica en valores que trascienden generaciones.
Mis dos hijas están actualmente estudiando en Estados Unidos, haciendo carrera en Boston. Y yo, personalmente, estoy profundamente enamorado de Paraguay. Mi deseo es dejar un legado desde el Ministerio: impulsar transformaciones reales y fortalecer las instituciones para que sirvan mejor al sector privado. Que funcionen de forma más eficiente y más cercana.
Comparto plenamente la visión del presidente de convertir a Paraguay en un país industrial. Que dejemos de ser vistos solamente como exportadores de materias primas —como en el caso de la energía— y pasemos a tener una agenda industrial sólida y prioritaria. Esa es mi aspiración: un Paraguay que produzca, que transforme, que genere valor agregado y oportunidades para su gente.
5.Mensaje final, para los lectores de Los Angeles Times que van a ver el reportaje de Paraguay cuando se publique, ¿por qué deberían venir a invertir o conocer?
E: Mi mensaje final para los lectores de Los Angeles Times es uno solo: anímense y vengan a conocer Paraguay. Aquí van a encontrar un país lleno de oportunidades, con una población joven —tal vez la más joven del mundo, con un promedio de edad de 26 años—, gente sumamente hospitalaria, una naturaleza exuberante y un país que no los va a defraudar.
Solemos decir que quienes visitan Paraguay lloran dos veces: la primera, cuando llegan y tienen una impresión inicial distinta a lo que esperaban; y la segunda, mucho más fuerte, cuando se van y deben dejar esta tierra bendecida.




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